Toda la experiencia es maravillosa. Desde el Nail Bar que es muy lindo y acogedor, ubicado en pleno centro de Santiago, hasta la atención y el servicio. Se nota mucho la dedicación y el amor con el que cada miembro del equipo hace su trabajo y hemos generado una relación de confianza muy valiosa.
Personalmente, salvaron mis uñas después de una mala experiencia en otro lugar y cada vez que voy salgo más feliz. Son las mejores!