Hace menos de una semana, de paso por New York visitando a mi hermana, tuve la oportunidad de conocer dos lugares que me rondaban hace tiempo.  Siempre pensando en nuestro Mano a Mano, tratamos de seguir y entender lo que está pasando en la industria de las manos, lo nuevo, lo que está a la vanguardia, lo que resulta y lo que no.

En esta oportunidad, los escogidos fueron Paint-Box y Ten over Ten. Ambos en el corazón del Soho … ¡pocos barrios más cool que éste en el mundo!

Paint-Box, muy correctamente se define a sí mismo como un Moderno Estudio de

IMG_0688Manicure. Desde que entramos nos damos cuenta que nada es al azar: libros y revistas inspiradoras, muebles amplios y claros.  En la calle Crosby expone, uno al lado de otro, sus 18 puestos de manicure (solo manicure), en perfecto orden y azul. Su menú exhibe solo dos alternativas de servicios (manicure de diseño o no, permanente, o no), pero incontables combinaciones de colores para  sus diseños. No hay flores en sus opciones, no hay caras sonrientes, ni cupcakes.

Lo que encontramos son figuras geométricas, puestas una sobre otra, formando elegantes y vanguardistas alternativas. Su dueña, ex editora de la revista Cosmopolitan, diseña con cuidado las alternativas que da a sus clientas. No hay nail art a pedido. Las opciones las dan ellos, y no hay razones para quejarse.

No hay muro de colores en Paint-Box. Al final del menú, están dispuestos los colores que tienen. Desde Chanel hasta L’oreal, pasando por Zoya, Essie y RGB. Escogidos con un cuidado único. Parecían saber qué colores querían ofrecer, y haberlos buscado incansablemente hasta encontrarlos. Conversando con la recepcionista, nos enteramos que todas las manicuristas son en realidad artistas, que desenfundan su paleta de pinceles, y ocupan nuestras afortunadas uñas, como un verdadero lienzo.

Toda una experiencia, siempre repetirle para quienes amamos el Nail Art, la experiencia urbana del color en las manos, es estilo y propuesta que ahí se desarrollan y quienes hacemos de eso, nuestro trabajo diario.

El bar secado, y la copa de vino, por supuesto que ayudan a amar este increíble lugar.

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Ten over Ten, por su lado, se define como un Nail Bar de barrio, dedicado al simple placer de hacerse las manos. Y bueno…¡es verdad!.

Con mis manos recién pasadas por Paint-Box, era el turno de mis pies.

Tengo que reconocer que amo y disfruto mucho mas hacerme los pies que las manos. Después de las manos siempre está ese cuidado eterno de no estropear el color. En verano, hacerse los pies, es el máximo placer.

Al lado de un restaurant mexicano, se ve una escondida puerta en la que se lee “Ten Over Ten”. Abrimos y subimos por una diminuta escalera, hasta llegar a la puerta de lo que parece ser un departamento.

Mi hermana es cliente frecuente, así que todos nos saludan con familiaridad. Se respira relajo y amabilidad. Elijo un blanco de RGB y me siento en los más cómodos sillones de la vida. Al lado de una iluminada terraza, no parece ser que estamos arriba de la agitada (y siempre en construcción) Houston un día lunes por la mañana.

Entrego mis pies, y me devuelven esto:

¡Una maravilla!

Ya sabe, si por casualidad anda en New York, le juro que éstos dos lugares valen mucho mas la pena que el Time Square!

Francisca