Guardan claro de luna tus manos de Abadesa,
y una luz milagrosa que las hace monjil.
No las tuvo tan bellas Eulalia, la princesa,
ni tan aristocráticas Madame de Duplessi…
Tus uñas en el ampo de tus manos liliales
resaltan como extrañas, escamas de rubí…
Son de un rojo tan vivo tus uñas criminales
que brillan como ardientes teorías carmesí…

Enrique Cadícamo

En el histórico Paseo Huérfanos, casi en las faldas del Cerro Santa Lucía, en un hermoso edificio del año 1933, nos hemos concebido  como un espacio de calidad para el relajo, cuidado y belleza de las las manos y pies que circulan por Santiago.

Mano a Mano es como un guiso sin receta: ideas, sentires, colores y experiencias recogidas por el mundo han ido a parar a esta olla. Con puro instinto de cocinera, hemos agregado o quitado ingredientes según el caso ameritara. Tangos pasionales, óperas innovidables, colores inspiradores, imaginación liberada, todos agolpándose en el borde de la olla.

Con Santiago de principio y fin, Mano a Mano ha querido ser una experiencia urbana por sobre todo. ¿Dónde mejor pueden lucir nuestras manos que en medio de las luces de la ciudad?.

Como vecinas de Santiago Centro, apostamos porque es una comuna en crecimiento y en proceso de revalorización. Queremos aportar en ese sentido, porque creemos que nuestro casco histórico, al igual que el de muchas capitales de América del Sur, puede ser un importante centro de estilo y atracción.

Con el tiempo, y reconociendo las necesidades de nuestras fieles clientas, hemos ido agregando más ingredientes a la experiencia: ahora no solamente hemos triplicado el colorido en nuestra muralla de colores, sino que también hemos extendido nuestro campo de acción. Manos y Pies no son solo nuestro centro de atención, también ojos, cara y cuerpo.

Nuestra puerta siempre abierta, la banda sonora de la experiencia Mano a Mano como último ingrediente de este guiso sigue sonando más y más fuerte, desde Enero del 2011.

 Marcas con las que Trabajamos